9. OPRESIÓN Y PRÁCTICAS SEXUALES EN VARONES

En esta sección se analizan las asociaciones de las prácticas sexuales que los varones entrevistados tuvieron seis meses antes de la encuesta con la asistencia a las dos formas de ghetto, la violencia que recibieron en el último año y las tres formas de opresión internalizada. Es sabido que la epidemia de VIH/SIDA es uno de los principales problemas a los que se enfrentan los varones homosexuales y bisexuales. Para diciembre del 2000, la Secretaría de Salud (SSA, 2001: 4) estimó que en México la “transmisión sexual ha sido la causante del 86.7% de los casos acumulados de SIDA en México, de los cuales 61.8% corresponden a hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y el 38.2% a heterosexuales”. Esto cobra especial relevancia toda vez que en 1994 el SIDA fue la cuarta causa de muerte entre los varones de 25 a 34 años (SSA, 2001: 7).

El panorama descrito en el párrafo anterior plantea la necesidad de realizar investigaciones encaminadas a identificar los procesos que aumentan el riesgo de contraer la infección. Está bien establecido que para contraer la infección de VIH es necesario tener contacto con fluidos contaminados con el virus como el semen o la sangre. Además se sabe que el principal mecanismo de contagio entre hombres homosexuales y bisexuales en México han sido las relaciones sexuales (SSA, 2001). Es necesario, entonces, saber cuáles son los factores que inciden en que los varones mantengan prácticas sexuales que aumentan el riesgo de infección de VIH. Evidentemente el uso inconsistente de condón cuando existe penetración anal aumenta el riesgo de contagio (Hernández y col,. 1992) ya que posibilita el contacto directo con fluidos que pueden estar contaminados con el virus. El tragar semen de hombres infectados está asociado con el contagio de VIH, aunque el riesgo es menor en comparación con otras prácticas como la penetración anal (Scully y Porter, 2000).Otra conducta que puede aumentar la probabilidad de contagio es el consumo de alcohol y otras drogas antes o durante las relaciones sexuales, ya que su uso está relacionado con uso inconsistente de preservativo (Chesney y col., 1998). Finalmente el número de personas con las que se tiene relaciones sexuales está relacionada con mayor riesgo de contraer la infección (Hernández y col., 1992), si bien esta práctica en si misma no puede producir el contagio, sí aumenta las probabilidades de tener contacto con el virus en especial cuando no se usa de forma consistente el condón.

En Latinoamérica la mayoría de las investigaciones que se han realizado en población homosexual y bisexual sobre la frecuencia de infección por VIH se han enfocado exclusivamente en las prácticas sexuales,[12] sin considerar las condiciones de opresión a las que se enfrenta esta población. Este enfoque centrado únicamente en las prácticas sexuales no permite reconocer que los comportamientos de los individuos se dan dentro de contextos social y culturalmente determinados, y que incluso las mismas conductas de los individuos están moduladas por las normas sociales que los individuos han internalizado. Por ello en este trabajo se desea evidenciar cómo las prácticas sexuales de riesgo de varones homosexuales y bisexuales tienen relación con las condiciones de opresión a la que están sometidos.

 

Cuadro 26. Prácticas sexuales en los últimos 6 meses en varones

 

Consumió alcohol

Consumió droga

Sexo insertivo 1

Uso condón s. insertivo

Sexo receptivo 2

Uso condón s. receptivo

Comió semen

Frecuencia

%

%

%

%

%

%

%

Nunca

62

84

27

10

28

7

77

Casi nunca

22

7

21

7

23

8

13

Poco menos de la mitad

5

1

13

3

11

4

5

La mitad

4

2

10

3

12

1

1

Poco más de la mitad

1

2

6

4

6

2

0

La mayoría

3

3

15

11

13

13

2

Siempre

2

1

8

63

7

64

1

Sujetos

(245)

(242)

(240)

(184)

(239)

(115)

(242)

1 El entrevistado penetró por el ano a otros hombres. 2 El entrevistado fue penetrado por el ano.

Nota: la cifra entre paréntesis es el número de individuos a partir del cual se estimaron los porcentajes.

Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.

 

En el cuadro 26 se muestra la frecuencia con la que los entrevistaron realizaron distintas prácticas sexuales durante los seis meses previos a la aplicación de la encuesta. La mayoría de los entrevistados no consumieron alcohol (62%) o alguna otra droga (84%) antes o durante sus relaciones sexuales. Las drogas, distintas al alcohol, que fueron utilizadas con mayor frecuencia antes o durante las relaciones sexuales fueron los poppers, la marihuana y la cocaína (ver cuadro 27).

 

Cuadro 27. Drogas consumidas antes o durante relaciones sexuales

 

Sujetos

Marihuana

20

Poppers

27

Anfetaminas

4

Cocaína

14

Éxtasis

3

Otras

5

Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.

 

De los varones que tuvieron relaciones sexuales en los últimos seis meses, poco más del 70% de los entrevistados penetraron por el ano a otros hombres (‘sexo insertivo’), de los cuales 10% nunca utilizaron condón y 63% siempre lo ocuparon; el 72% de los entrevistados fueron penetrados por el ano (‘sexo receptivo’), de éstos el 7% nunca utilizó preservativo y el 64% siempre lo hicieron. Menos del 30% de la población se comió el semen de otros hombres y 77% nunca realizó esta práctica (ver cuadro 26). En promedio, los varones tuvieron relaciones sexuales con 4.3 personas en los seis meses previos al llenado del cuestionario.

 

9.1 Ghettos y prácticas sexuales

En el cuadro 28 se observa que los varones que con mayor frecuencia asistían a cuatro formas de ghetto comercializado (clubes de encuentro, bares, baños y cines) y una del ghetto no-comercializado (sanitarios de lugares públicos) tuvieron promedios más altos del número de varones con los que tuvieron relaciones sexuales en los últimos seis meses. Por ejemplo, entre los individuos que nunca habían asistido a clubes privados de encuentro tuvieron en promedio relaciones sexuales con 2.8 varones y en aquellos que frecuentaban estos sitios el promedio fue de 9.1 varones.

Los datos anteriores muestran que la asistencia a los ghettos se asocia con un mayor número de relaciones sexuales. Para explicar tal relación debe tenerse presente que en el ghetto comercializado las relaciones y los comportamientos (trasgresión de los estereotipos de género y muestras de afecto entre personas del mismo sexo) deben de ser limitados en función de la tolerancia existente dentro del establecimiento (List, 1999). La lógica del ghetto comercializado ha sido denominada por Mieli (1979: 130) como desublimación represiva, que hace referencia a como la sexualidad es liberalizada dentro del marco impuesto por las formas dominantes de sexualidad a través de su comercialización. En el ghetto comercializado, a través de un discurso consumista, se mercantilizan los estereotipos de género y la sexualidad (Núñez, 1999; Nicolas, 1995 ). Este discurso consumista (Núñez, 1999) no cuestiona la opresión de los BLH, sino que lucra con ella.En estos espacios se muestra el estereotipo de la masculinidad a través de espectáculos, formas de entretenimiento y publicaciones ( strippers , pornografía, publicaciones, moda leather) en los que se presentan imágenes de cuerpos y actitudes viriles, colocándolos como ideales que hay que alcanzar. Los asistentes validan y consumen estos productos pues han incorporado la visión dominante del sistema de géneros. Otra forma de mercantilización de la masculinidad y la sexualidad es la promoción de las prácticas sexuales mediante la adecuación de ciertos espacios o la creación de lugares ex profeso (cuartos oscuros, clubes de sexo).

En el cuadro 29 se presenta la relación de la asistencia a distintas formas de ghetto y prácticas sexuales. En comparación con los individuos que nunca habían asistido a clubes privados de encuentro, entre aquellos que los frecuentaban fueron más altos los porcentajes de consumo de


 

Cuadro 28. Promedio de número de parejas sexuales en los últimos 6 meses de acuerdo a la asistencia al ghetto

 

Promedio de parejas sexuales de acuerdo a frecuencia de asistencia 1

Ghettos comercializados

Nunca

Infrecuente

Frecuente

p

Discotecas

3.4

4.3

5.0

 

Clubes privados de encuentro

2.8

5.3

9.1

***

Bares, cantinas o cervecerías

4.0

3.7

7.8

***

Baños de vapor

3.2

5.3

8.2

***

Cines

3.7

4.3

11.7

***

Ghettos no-comercializados

 

 

 

 

Parques públicos

3.8

4.3

4.9

 

Transporte público

4.2

4.9

5.1

 

Sanitarios de lugares públicos

3.5

4.0

7.8

***

1 Las frecuencias son: nunca: nunca ha asistido; infrecuente: solo asistió una vez y pocas veces al año; frecuente: 1 vez al mes, 1 a 3 veces por mes y 1 o más veces por semana. ** p = 0.01, *** p = 0.001.

Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.

 

 

 

Cuadro 29. Relación de la asistencia 1 al ghetto con prácticas sexuales

 

Clubes privados encuentros

 

Bares, cantinas o cervecerías

 

Cines

 

Parques

 

N

If

F

 

 

N

If

F

 

 

N

If

F

 

 

N

If

F

 

 

%

%

%

p

 

%

%

%

p

 

%

%

%

p

 

%

%

%

p

Consumo de alcohol

9

14

3

 

 

7

10

18

 

 

8

12

20

 

 

8

10

31

*

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Consumo de drogas

13

25

31

**

 

11

23

26

*

 

16

23

20

 

 

17

21

23

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sexo insertivo sin condón

12

9

4

 

 

18

6

4

*

 

13

7

0

*

 

10

11

0

 

Sexo insertivo con condón

61

62

73

 

 

52

70

67

 

 

66

63

33

 

 

68

55

44

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sexo receptivo sin condón

9

5

8

**

 

10

7

4

*

 

11

3

9

 

 

8

7

0

 

Sexo receptivo con condón

54

71

84

 

 

52

69

80

 

 

61

71

46

 

 

70

56

50

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nunca comió semen

80

72

81

 

 

78

76

82

 

 

81

75

60

*

 

81

71

70

*

Comió semen

10

12

3

 

 

14

8

3

 

 

9

7

33

 

 

6

14

23

 

1 Las abreviaturas son: N, nunca; If, infrecuente. F, frecuente. * p = 0.05, ** p = 0.01, *** p = 0.001.

Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.


 

drogas distintas al alcohol antes o durante las relaciones sexuales y de uso de condón cuando tuvieron sexo receptivo. En los individuos que con frecuencia asistieron a bares, cantinas y cervecerías fueron más elevados los porcentajes de entrevistados que consumían drogas antes o durante las relaciones sexuales, de uso de condón en sexo insertivo y de uso de condón en sexo receptivo. Entre los asistentes asiduos a los cines fue más bajo el porcentaje de personas que utilizaron condón durante el sexo insertivo, pero fue más alto el porcentaje de individuos que se comieron el semen de otros varones. Con respecto a los individuos que no asistieron a parques, entre los que sí los frecuentaban fueron más altos los porcentajes de hombres que consumían alcohol antes o durante las relaciones sexuales y de hombres que comieron semen. Para ejemplificar, se puede mencionar que entre aquellos que nunca habían asistido a bares, cantinas o cervecerías el porcentaje de individuos que consumieron drogas antes o durante las relaciones sexuales fue de 11%, mientras que esta cifra fue de 26% entre los entrevistados que asistieron con frecuencia a esos espacios.

Puede apreciarse que la asistencia a dos formas de ghetto comercializado se asocia con mayor consumo de drogas antes o durante las relaciones sexuales, mientras que la asistencia a una de las formas de ghetto no-comercializado (parques) se relaciona con consumo de alcohol antes o durante las relaciones sexuales. El mayor uso de drogas y alcohol en los ghettos puede atribuirse a que en estos espacios están disponibles estos productos y a la intensa promoción de su consumo; aunque también debe atribuirse a que los individuos pueden recurrir a su uso como una forma de afrontar el conflicto derivado de la opresión internalizada.

Es interesante notar que la asistencia a determinadas formas de ghetto comercializado (clubes de encuentro, bares, cantinas o cervecerías) se relacionó con uso consistente de preservativo; mientras que la asistencia a una forma de ghetto comercializado y una de ghetto no-comercializado se relacionó con inconsistencia en uso de condón y comer semen. Las dos formas de ghetto comercializado que fueron asociadas con uso consistente de preservativos son establecimientos que han sido creados ex profeso para la población homosexuales y son identificados como tales, por lo que es probable que los asistentes a esos lugares tengan mayor aceptación de su homosexualidad o bisexualidad, además de que son lugares en los que se garantiza determinada seguridad. En el caso de los otras dos formas de ghetto, son espacios en los que existe el riesgo de sufrir agresiones o extorsión (ver sección 8), lo cual hace que los individuos centren su atención en evitar estos dos riesgos y disminuya su preocupación por mantener sexo seguro o protegido (Flowers y cols., 1999). Estos hallazgos muestran la importancia de reconocer el contexto en el que se dan las conductas sexuales, en lugar de centrarse exclusivamente en las conductas individuales (Flowers y cols., 1999).

 

[12] En estos estudios se han considerado que los siguientes factores pueden incrementar el riesgo de infección entre hombres que tienen relaciones sexuales con hombres: relación de pareja homosexual inestable, contratación de prostitutos, trabajo como prostituto, introducción de objetos por el ano, relaciones sexuales con extranjeros, asistencia a baños de vapor, asistencia a bares “gay”, relaciones sexuales con contactos en la calle, adopción de medidas preventivas y consumo de drogas ilegales (Izazola-Licea y cols., 1988), edad, educación, si en la penetración anal se es “receptivo” o “insertivo”, número de parejas durante la vida sexual, tener sexo con personas infectadas con VIH e historia de condiloma (Hernández y cols., 1992).


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