Antes de elaborar el cuestionario que se aplicó se realizó una extensa revisión bibliográfica, a partir de la cual se identificaron los padecimientos que han sido más estudiados en BLH (e.g. Dean y col., 2000). Los indicadores de las condiciones de salud que se utilizaron fueron: diagnósticos presuntivos de trastornos mentales, ideación e intento de suicidio y alcoholismo y la percepción del estado de salud. En el anexo 1 se describen las escalas que se emplearon para identificar cada una de estos indicadores.
En el cuadro 15 se presenta la distribución de la población de acuerdo a su percepción del estado de salud y se encontró que siete de cada diez encuestados/as consideraron que su estado de salud era bueno o muy bueno, una minoría evaluó su estado de salud como malo y muy malo. No existieron diferencias entre los sexos respecto a la percepción del estado de salud.
| Total | Mujeres | Hombres |
| % | % | % |
Salud percibida |
|
|
|
Muy mala | 1 | 2 | 1 |
Mala | 2 | 3 | 1 |
Regular | 20 | 22 | 20 |
Buena | 51 | 52 | 51 |
Muy buena | 25 | 22 | 28 |
Sujetos | (493) | (181) | (312) |
Nota: la cifra entre paréntesis es el número de individuos a partir del cual se estimaron los porcentajes.
Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.
En el cuadro 16 se muestra la frecuencia de los trastornos estudiados. Casi 40% de la población presentó ideación suicida en el último año y 15% respondió que por lo menos una vez en el último año intentó suicidarse. En las mujeres fue más alta la frecuencia de intento de suicidio. A partir de una revisión de estudios sobre conducta suicida realizados en México, Gómez y Borges (1996) concluyeron que en comparación con los hombres las mujeres con mayor frecuencia intentan suicidarse, lo cual concuerda con las diferencias por sexo presentadas en el cuadro 16.[9]
A través del Cuestionario General de Salud se detectó que una tercera parte de los encuestados presentaron riesgo de padecer trastornos mentales, siendo mayor la frecuencia en las mujeres.
| Total | Mujeres | Hombres |
|
| % | % | % | p |
|
|
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Ideación suicida | 39 | 44 | 36 |
|
Sujetos | (493) | (181) | (312) |
|
|
|
|
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Intento de suicidio | 15 | 21 | 12 | ** |
Sujetos | (493) | (181) | (312) |
|
|
|
|
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Trastornos mentales | 27 | 33 | 23 | * |
Sujetos | (491) | (180) | (311) |
|
|
|
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Alcoholismo | 18 | 21 | 17 |
|
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| 18 1 |
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Sujetos | (483) | (178) | (305) |
|
Nota: la cifra entre paréntesis es el número de individuos a partir del cual se estimaron los porcentajes.
1 Es la estimación eliminando a las mujeres asistentes a un café-bar.
* p = 0.05, ** p = 0.01.
Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.
Para diagnosticar alcoholismo en los BLH encuestados se utilizó la escala AUDIT (OMS, 1992), obteniéndose que en los varones la frecuencia de alcoholismo fue de 17% y en las mujeres de 21%. Con la misma escala AUDIT, en otras poblaciones de México se ha encontrado que la prevalencia de alcoholismo en los varones osciló entre 28% y 43%, mientras que en las mujeres ha variado de 3.6% a 7% (Medina-Mora, 1998). Puede notarse que en los varones homosexuales y bisexuales encuestados la frecuencia de alcoholismo fue menor a la observada en otros varones; sin embargo, un hallazgo alarmante es que la frecuencia de alcoholismo en las mujeres lesbianas y bisexuales encuestadas fue hasta siete veces mayor a la reportada en otros grupos de mujeres.
Un fenómeno interesante que se observó es que una fracción pequeña de entrevistados/as evaluaron su estado de salud como malo y muy malo (cuadro 15), pero las frecuencias de los otros padecimientos fueron moderadas (e.g. ideación suicida) o elevadas (trastornos mentales y en las mujeres el alcoholismo) (cuadro 16). Una posible explicación de este hallazgo es que las personas subestiman los padecimientos que presentan.
Existió una fuerte relación entre la percepción del estado de salud y los padecimientos, esto a pesar de las marcadas diferencias en las frecuencias de estos indicadores. En el cuadro 17 se observa que entre los/as encuestados/as que refirieron que su estado de salud era regular, malo o muy malo fueron más altas las frecuencias de ideación suicida, intento de suicidio, trastornos mentales y alcoholismo en comparación con los que reportaron que su estado de salud era bueno o muy bueno, siendo las diferencias estadísticamente significativas.
| Percepción del estado de salud | ||
| Bueno o muy bueno | Regular, malo o muy malo |
|
| % | % | p |
Ideación suicida | 36 | 50 | ** |
Intento de suicidio | 13 | 23 | ** |
Trastornos mentales | 20 | 50 | *** |
Alcoholismo | 26 | 25 | * |
Nota: la cifra entre paréntesis es el número de individuos a partir del cual se estimaron los porcentajes.
* p £ 0.05, ** p £ 0.01, *** p £ 0.001.
Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.
En el cuadro 18 se presenta la relación de los daños a la salud con la violencia que los entrevistados recibieron en el último año por su orientación sexual. Puede apreciarse que existió una clara asociación de las formas de violencia con cuatro de los cinco padecimientos fueron estudiados. En los individuos que sufrieron violencia verbal, violencia física u observaron como agredieron a un pariente o amigo fueron más altas las frecuencias de ideación suicida, intento de suicidio, trastornos mentales y alcoholismo. Por ejemplo, entre las personas que no observaron como agredieron a un pariente o amigo la frecuencia de intento de suicidio fue de 13%, mientras que en los que observaron una agresión la frecuencia de intento de suicidio fue de 56%, en otras palabras, la frecuencia de intento de suicidio en los que observaron una agresión fue cuatro (56 / 13 = 4.30) veces más alta que en los que no la observaron. Se puede concluir que la violencia, como una forma de opresión, que reciben BLH afecta de forma negativa su salud mental incrementando el riesgo de presentar ideación suicidad, intento de suicidio, trastornos mentales y alcoholismo.
| Violencia verbal |
| Violencia física |
| Agredieron conocido | ||||||
| NO | SI |
|
| NO | SI |
|
| NO | SI |
|
Daños en la salud | % | % | p |
| % | % | p |
| % | % | p |
Salud mala, muy mala y regular | 24 | 21 |
|
| 22 | 27 |
|
| 23 | 12 |
|
Ideación suicida | 34 | 49 | ** |
| 36 | 54 | ** |
| 38 | 68 | ** |
Intento de suicidio | 12 | 22 | ** |
| 13 | 27 | ** |
| 13 | 56 | *** |
Trastornos mentales | 21 | 36 | *** |
| 23 | 44 | *** |
| 25 | 52 | ** |
Alcoholismo | 16 | 23 | * |
| 16 | 29 | ** |
| 16 | 56 | *** |
* p = 0.05, ** p = 0.01, *** p = 0.001.
Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.
Distintos procesos pueden explicar la asociación entre violencia y daños a la salud observada en la población de BLH. Algunos efectos de la violencia sobre la salud son inmediatos, visibles y evidentes, por ejemplo una lesión o herida como resultado de agresión física o la pérdida de algún objeto por robo o asalto. Desde el punto de vista psicológico, una de las reacciones evidentes que puede atribuirse directamente a la violencia es el estrés postraumático.[10] Sin embargo, la violencia también tiene efectos negativos que no son evidentes y en ocasiones no tienen una relación directa con ella (Hanson y col., 1987). Algunas de las repercusiones de la violencia en BLH son similares a la de cualquier víctima de violencia; sin embargo los primeros experimentan algunas reacciones que no presentarán otras víctimas debido a su opresión. En primer lugar, la violencia que sufren BLH en muchas ocasiones se debe a su orientación sexual o a que trasgreden el estereotipo de género. En segundo termino, algunos BLH interpretarán la violencia que sufren a partir de los prejuicios negativos que han internalizado, lo cual intensificará los efectos perniciosos de la violencia.
Un mecanismo por el cual la violencia puede repercutir negativamente en la salud mental de los BLH es a través del reforzamiento o activación de una auto-imagen negativa relacionada con la orientación sexual (Janoff-Bulman y Hanson, 1983) . Los BLH pueden evaluar que las agresiones que sufrieron fueron debidas a su orientación sexual, con lo cual se reforzará en ellos la creencia de que la homosexualidad es una condición denigrante que merece ser castigada, es decir, se incrementarán sus niveles de homofobia internalizada y estigma, lo cual a su vez, conducirá a distintos niveles de sufrimiento mental.
Cuando los individuos se culpan a sí mismos de la agresión que recibieron también desarrollan una percepción de vulnerabilidad única,[11] en la que perciben que tienen mayor riesgo de sufrir un evento negativo en comparación con otras personas. Esta percepción de vulnerabilidad única se asocia con depresión, baja auto-estima, ansiedad, distrés, miedo y ansiedad (Perloff, 1983). Los sentimientos de vulnerabilidad son resultado de que las víctimas comienzan a ver al mundo como algo desconocido, amenazante y que no puede controlarlo, lo que provoca en ellas una fuerte desconfianza en los demás (Perloff, 1983).
Otro efecto psicológico de la violencia es que las personas violentadas desarrollan un sentimiento de impotencia ya que perciben que en el momento de la agresión no tuvieron el control sobre la situación, y esa percepción de falta de control la generalizan a otras situaciones; el sentimiento de impotencia o de falta de control es la base de la depresión reactiva (Perloff, 1983; Peterson y Seligman, 1983).
Es importante resaltar que las personas que presenciaron que algún conocido fue violentado también presentaron prevalencias más altas de los padecimientos estudiados (cuadro 18). En otras palabras, los efectos negativos de la violencia no sólo los presentan las personas que las sufren de forma directa.
En el cuadro 19 se muestra la asociación de la homofobia internalizada con los padecimientos estudiados. Se aprecia que los BLH que presentaron homofobia internalizada tuvieron mayor riesgo de presentar ideación suicida, intento de suicidio, trastornos mentales y alcoholismo. Por ejemplo, entre los individuos que tuvieron un nivel bajo de homofobia internalizada la frecuencia de trastornos mentales fue de 17%, mientras que entre los que tenían un nivel alto de homofobia internalizada fue de 38%; dicho de otra forma, las personas con niveles altos de homofobia internalizada tuvieron dos (38 / 17 = 2.23) veces mayor riesgo de presentar trastornos mentales en comparación con las que tuvieron niveles bajos de homofobia internalizada. La percepción del estado de salud no se asoció con la homofobia internalizada.
| Escala de homofobia internalizada |
| Actitud a TEG | |||||
| Baja | Media | Alta |
|
| Positiva | Negativa |
|
Daños en la salud | % | % | % | p |
| % | % | p |
Salud mala, muy mala y regular | 21 | 21 | 27 |
|
| 23 | 26 |
|
Ideación suicida | 29 | 38 | 50 | *** |
| 35 | 56 | *** |
Intento de suicidio | 10 | 14 | 23 | ** |
| 14 | 26 | ** |
Trastornos mentales | 17 | 26 | 38 | *** |
| 24 | 46 | *** |
Alcoholismo | 11 | 19 | 25 | ** |
| 17 | 30 | ** |
Abreviatura: TEG, trasgresión de los estereotipos de género.
* p = 0.05, ** p = 0.01, *** p = 0.001.
Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.
Las asociaciones entre los daños a la salud y la percepción del estigma se presentan en el cuadro 20. Entre los BLH que consideraban que sus familiares podrían reaccionar negativamente (con tolerancia o agresión) hacia un homosexual o una lesbiana fueron más altas las frecuencias de ideación suicida, trastornos mentales y percepción de un estado de salud malo, muy malo y regular. De igual modo, en las personas que tenían miedo de que se conociera su orientación sexual fueron más elevadas las frecuencias de ideación suicida, intento de suicido y trastornos mentales. A manera de ejemplo se puede mencionar que en las personas que percibían que sus familiares podrían agredir a un homosexual o lesbiana la frecuencia de trastornos mentales fue de 40%, mientras que ésta fue de 21% en los individuos que esperaban que sus familiares reaccionaran con respeto. El alcoholismo no se relacionó con la percepción de estigma.
| Expectativa de reacción de familia |
| Miedo conozcan orientación sexual | ||||||
| Agresión | Tolerancia | Respeto |
|
| No | Ocasiones | Sí |
|
Daños en la salud | % | % | % | p |
| % | % | % | p |
Salud mala, muy mala y regular | 33 | 27 | 16 | ** |
| 21 | 26 | 26 |
|
Ideación suicida | 53 | 41 | 32 | ** |
| 30 | 44 | 56 | *** |
Intento de suicidio | 21 | 16 | 13 |
|
| 13 | 15 | 22 | * |
Trastornos mentales | 40 | 28 | 21 | ** |
| 22 | 29 | 36 | ** |
Alcoholismo | 23 | 20 | 16 |
|
| 18 | 21 | 18 |
|
* p = 0.05, ** p = 0.01, *** p = 0.001.
Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.
En el cuadro 21 se muestra la relación entre los padecimientos investigados y dos indicadores de ocultamiento. Las frecuencias de ideación suicida, trastornos mentales y alcoholismo fueron más elevadas en las personas que evitaban transgredir el estereotipo de género cuando estaban frente a heterosexuales. Así, por ejemplo, entre los que no evitaban transgredir el estereotipo de género la frecuencia de ideación suicida fue de 31%, mientras que en los que sí evitaban hacerlo (es decir, se ocultaban) fue de 50%. En los BLH que hacían todo lo posible para que no conocieran su orientación sexual fueron más elevadas las prevalencias de ideación suicida, intento de suicidio y trastornos mentales. La frecuencia de ideación suicida en los que no ocultaban su orientación sexual fue de 32%, mientras que en los que sí la ocultaban la frecuencia fue de 62%, es decir, los últimos tienen casi (62 / 32 = 1.72) dos veces mayor riesgo de presentar este padecimiento.
| No trasgrede EG frente heterosexuales |
| Hace lo posible para ocultar su OS | ||||||
| No | Ocasiones | Sí |
|
| No | Ocasiones | Sí |
|
Daños en la salud | % | % | % | p |
| % | % | % | p |
Salud mala, muy mala y regular | 23 | 26 | 21 |
|
| 21 | 26 | 28 |
|
Ideación suicida | 31 | 45 | 50 | *** |
| 32 | 42 | 62 | *** |
Intento de suicidio | 12 | 20 | 18 |
|
| 12 | 20 | 25 | ** |
Trastornos mentales | 21 | 30 | 36 | ** |
| 22 | 30 | 39 | ** |
Alcoholismo | 14 | 26 | 20 | ** |
| 16 | 24 | 19 |
|
Abreviaturas: EG, estereotipos de género; OS, orientación sexual.
** p = 0.01, *** p = 0.001.
Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.
A manera de síntesis, puede concluirse que las tres formas de opresión internalizada se asocian con mayor riesgo de padecer ideación suicida, intento de suicidio y trastornos mentales; además de que la homofobia internalizada y el ocultamiento se relacionaron con el alcoholismo, mientras que el estigma se relacionó con la percepción de un estado de salud regular, malo y muy malo. Existen distintos mecanismos por los cuales la opresión internalizada puede resultar en deterioro de la salud mental. Los individuos que presentan homofobia internalizada frecuentemente sufren sentimientos de inferioridad, culpa, odio a sí mismos y vergüenza (Gonsiorek, 1988); además de que se sabe que las personas que se perciben a si mismas de forma negativa llegan a consumir alcohol como una estrategia para evadir la realidad (Solis, 1997; Shidlo, 1994 ). La percepción de que los demás pueden reaccionar de forma negativa, rasgo que caracteriza al estigma, puede ser una fuente importante de distrés psicológico ya que esa situación genera angustia, ansiedad y vigilancia constante de los comportamientos (Goffman, 1998). Finalmente, el ocultamiento puede generar sufrimientos mental por el miedo constante de ser descubierto y por la ansiedad que se genera por la posibilidad de que las estrategias de ocultamiento no funcionen (Goffman, 1998).
La opresión internalizada también afecta la sexualidad . En el cuadro 22 se muestra la asociación de la homofobia internalizada con la orientación sexual, ésta última evaluada a partir de tres indicadores: atracción sexual, prácticas sexuales e identidad. En los/as encuestados/as con niveles altos de homofobia internalizada fueron mas elevados los porcentajes de personas que se sentían atraídas por hombres y mujeres y de personas que se definían a sí mismos como bisexuales. En los hombres con niveles altos de homofobia internalizada también fueron más elevados los porcentajes de individuos que en el último año tuvieron relaciones sexuales con mujeres y hombres. Por ejemplo, en los varones el porcentaje de individuos que se sentían atraídos sexualmente por hombres y mujeres fue de 37% en los que tenían niveles altos de homofobia internalizada, pero en los que tenían niveles bajos la proporción fue de 9%. En otras palabras, los BLH con homofobia internalizada tienden a reportar que se siente atraídos sexualmente por ambos sexos y con mayor frecuencia se identifican a sí mismos como bisexuales.
| Mujeres Homofobia internalizada |
| Hombres Homofobia internalizada | ||||||
| baja | media | alta |
|
| baja | media | alta |
|
| % | % | % | p |
| % | % | % | p |
Atracción sexual |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Homosexual | 84 | 66 | 45 | ** |
| 91 | 87 | 63 | *** |
Bisexual | 13 | 32 | 50 |
|
| 9 | 12 | 37 |
|
No está seguro | 3 | 2 | 5 |
|
| 0 | 1 | 0 |
|
Prácticas sexuales |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Homosexual | 72 | 76 | 55 |
|
| 91 | 83 | 72 | ** |
Bisexual | 5 | 15 | 20 |
|
| 4 | 8 | 14 |
|
No tuvo relaciones sexuales | 23 | 9 | 26 |
|
| 5 | 10 | 14 |
|
Identidad |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Homosexual | 64 | 48 | 20 | *** |
| 85 | 66 | 45 | *** |
Bisexual, homosexual | 25 | 32 | 41 |
|
| 11 | 29 | 40 |
|
Bisexual, heterosexual | 8 | 19 | 34 |
|
| 4 | 5 | 11 |
|
No está seguro | 3 | 2 | 5 |
|
| 0 | 0 | 5 |
|
** p = 0.01, *** p = 0.001.
Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.
Los datos presentados en el cuadro 22 evidencian que, si bien no se puede negar que existan bisexuales, es real que una fracción de homosexuales y lesbianas se identifican como bisexuales como una expresión de su homofobia internalizada o bien como un paso previo a su aceptación de su orientación sexual.
En concordancia con lo anterior, algunos terapeutas que trabajan con BLH han reportado que homosexuales y lesbianas adoptan una identidad bisexual de forma temporal cuando comienzan a interactuar con otros homosexuales y lesbianas como una forma de reducir el estigma asociado con la homosexualidad, lo que les permite retener algunas ventajas relacionadas con la identidad heterosexual mientras experimentan relaciones con personas de su mismo sexo (Sophie, 1987). Por su parte, Goffman (1998: 93) señala: “ya que el hecho de ser considerado normal trae grandes gratificaciones, casi todas las personas que tienen algo que encubrir intentarán hacerlo en alguna ocasión”.
Como ya se mencionó, la situación de la familia respecto a la orientación sexual del entrevistado es una variable compleja que permite aprehender algunas de las condiciones en las que se encuentra los BLH. En el cuadro 23 puede apreciarse que los individuos que su familia conocían su orientación sexual y por ello los respetaban presentaron las frecuencias más bajas de percepción de salud mala, muy mala y regular (14%), ideación suicida (31%) y trastornos mentales (21%), siendo las diferencias estadísticamente significativas. Este grupo también tuvo la frecuencia más baja de intento de suicidio (12%), aunque las diferencias no fueron estadísticamente significativas. Esta situación puede atribuirse a que los BLH que son respetados por sus familiares reciben de ellos diversas formas de apoyo social, lo cual se asocia con mejores condiciones de salud (House y col., 1988).
| Situación de la familia respecto a orientación sexual del entrevistado | |||||
| No la conocen | Sospechan | La conocen / lo agreden | La conocen / lo toleran | La conocen / lo respetan |
|
Daños en la salud | % | % | % | % | % | p |
Salud mala, muy mala y regular | 22 | 27 | 31 | 33 | 14 | ** |
Ideación suicida | 52 | 36 | 50 | 46 | 31 | ** |
Intento de suicidio | 20 | 15 | 38 | 16 | 12 |
|
Trastornos mentales | 38 | 24 | 31 | 32 | 21 | * |
Alcoholismo | 19 | 15 | 25 | 22 | 19 |
|
* p = 0.05, ** p = 0.01.
Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o que atienden enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.
Una situación contraria se observa en los individuos cuyos familiares conocen su orientación sexual y por ello los agreden o toleran, estos grupos tuvieron frecuencias más elevadas con respecto al grupo anterior de percepción de salud mala, muy mala y regular (31% y 33%, respectivamente), ideación suicida (50% y 46%) y trastornos mentales (31% y 32%). Es claro que la agresión de los familiares puede tener un impacto negativo sobre la salud mental de los individuos (ver sección 7.1), especialmente por que esta interacción conflictiva se da de forma cotidiana.
Las personas que su familia no conocía su orientación sexual tuvieron las frecuencias más altas de ideación suicida (52%) y de trastornos mentales (38%). Estas frecuencias elevadas pueden atribuirse a que los individuos de este grupo mantienen oculta su orientación sexual, aunque también es posible que sean personas que apenas están explorando su identidad sexual.
. [9] Sin embargo, el suicidio consumado es más frecuente en los hombres que en las mujeres (Gómez y Borges, 1996).
[10] “La característica esencial del estrés postraumático es la aparición de síntomas característicos que sigue a la exposición a un acontecimiento estresante y extremadamente traumático, (...) La respuesta del sujeto a este acontecimiento debe incluir temor, desesperanza y horrores intensos (...) El cuadro sintomático característico secundario a la exposición al intenso trauma debe incluir la presencia de reexperimentación persistente del acontecimiento traumático (...), de evitación persistente de los estímulos asociados a él y embotamiento de la capacidad de respuesta del individuo (...), y de síntomas persistentes de activación” (AAP, 1995: 434).
[11] En contraste con la vulnerabilidad única, en la vulnerabilidad universal la persona percibe que tiene la misma probabilidad de sufrir un evento negativo que cualquier otra persona. En las victimas que presentan vulnerabilidad universal lo que se modifica es su percepción del mundo, el cual se ha tornado peligroso y malevolente, pero este “mundo” no sólo afecta a la víctima sino a también al resto de las personas, de ahí que no se percibe más vulnerable (Perloff, 1983).