5. RELACIÓN CON LA FAMILIA

En el cuadro 12 se presenta la distribución de los/as entrevistados/as de acuerdo a la situación de su familia con relación a su orientación sexual. Esta variable es compleja ya que proporciona información de distinta naturaleza. Por ejemplo, en los individuos que su familia no conoce su orientación sexual se puede utilizar como un indicador de ocultamiento. En el caso de los/as encuestados/as que respondieron que sus familiares podrían sospechar de su orientación sexual, podría estar proporcionando información sobre estigma ya que se trata de expectativas que tienen los encuestados sobre las actitudes de los demás. Esta variable también proporciona información sobre el entorno en que se desenvuelve la persona ya que la actitud de la familia respecto a la orientación sexual de un miembro que no es heterosexual puede adoptar los dos extremos de las relaciones interpersonales: el apoyo social y el conflicto social. El apoyo social se presentaría cuando la familia conoce la orientación sexual de la persona y la respecta, pero cuando los familiares toleran o agreden a uno de los integrantes de la familia por su orientación sexual es claro que las relaciones interpersonales al interior de la familia son conflictivas, en especial para el miembro que es rechazado.

 

Cuadro 12. Situación de la familia respecto a la orientación sexual del/ la entrevistado/a

 

Total

Mujeres

Varones

 

 

Actitud

%

%

%

p

 

No la conocen

16

22

13

***

 

Sospechan

26

27

25

 

 

La conocen y por eso lo/la agreden

3

7

1

 

 

La conocen y por eso lo/la toleran

20

18

21

 

 

La conocen y por eso lo/la respetan

34

25

40

 

 

Sujetos

(480)

(179)

(301)

 

Nota: la cifra entre paréntesis es el número de individuos a partir del cual se estimaron los porcentajes.

*** p = 0.001.

Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.

 

Una cuarta parte de los/as entrevistadas consideraba que sus familiares sospechaban su orientación sexual, una fracción pequeña de la población era agredida por sus familiares debido a su orientación sexual y una tercera parte era respetada. Respecto a las diferencias entre sexos, en comparación con los varones en las mujeres fueron más altos los porcentajes de personas que reportaron que sus familiares no conocían su orientación sexual y de que su familia conocía su orientación sexual y por ello las agredía. En los varones fue más alto el porcentaje de entrevistados que sus familias conocían su orientación sexual y por ello los respetaban.

 

 

6. TRASGRESIÓN DE LOS ESTEREOTIPOS DE GÉNERO Y OPRESIÓN

Las formas de opresión no se distribuyen homogéneamente al interior de la población de BLH , es decir, no todos los BLH tienen el mismo riesgo de sufrir violencia o de presentar alguna de las formas de opresión internalizada. La trasgresión de los estereotipos de género es la característica que permite identificar esas diferencias.

Goffman (1998) ha propuesto que al interior de los grupos que por alguna condición son estigmatizados se pueden distinguir dos clases de personas: 1) los desacreditados, quienes tienen alguna marca o signo que hace visible el estigma o bien las personas con las que interactúa conocen que es portador del estigma; y 2) los desacreditables, quienes no tienen ninguna marca que haga visible que son portadores del estigma o que las personas con las que interactúan no saben que lo porta, pero que podría ser desastroso que se descubra que portan el estigma. Debido a que en los desacreditados el estigma es visible ellos tienen mayor riesgo de ser rechazados o agredidos, mientras que los desacreditables deben desarrollar distintas estrategias para mantener oculto el rasgo que los hace denigrantes. Los desacreditables observan lo que sufren los desacreditados y desarrollan la conciencia que a ellos también les puede suceder, lo que intensifica su miedo y refuerza sus intentos por mantenerse ocultos.

La bisexualidad y la homosexualidad como tales no son visibles ya que son sentimientos de atracción o deseo sexual, sin embargo, la trasgresión de los estereotipos de género si puede servir como un signo que hace identificables a los individuos. Debido a que culturalmente se asocia a la homosexualidad con la trasgresión de los estereotipos de género, los individuos que no se apegan a los estereotipos corren el riesgo de ser considerados homosexuales o lesbianas y por tanto son sometidos al descrédito que ello implica; mientras que los BLH que no trasgreden los estereotipos no serán visibles y estarán a salvo del escarnio público. Sin embargo, estos últimos serán sujetos desacreditables que tendrán que mantenerse ocultos para evitar ser desacreditados.

En el cuadro 13 se presenta la frecuencia de violencia de acuerdo a la trasgresión del estereotipo de género. En las mujeres la trasgresión del estereotipo de género no se relacionó con la violencia recibida en el último año, es decir, no existieron diferencias estadísticamente significativas entre la frecuencia de violencia que recibieron las mujeres que se concebían así mismas como femeninas y la frecuencia de violencia que sufrieron las mujeres que se percibían masculinas. En los varones si existió una clara asociación entre trasgresión del estereotipo de género y violencia: en comparación con los varones que se concebían como masculinos, los hombres que se percibían femeninos con mayor frecuencia sufrieron violencia verbal, violencia física, acoso sexual, violencia sexual y daño, asalto y robo de propiedades. Siguiendo el esquema de Goffman (1998), se podría concluir que los desacreditados -los varones femeninos- con mayor frecuencia son víctimas del escarnio debido a la visibilidad del estigma -la trasgresión del estereotipo de género.

Que los varones femeninos sean agredidos con mayor frecuencia que los masculinos al tiempo que no existan diferencias entre mujeres masculinas y femeninas es congruente con el hecho de que el rol masculino es más rígido que el rol femenino (Archer, 1984). Es decir, es sabido que en la sociedad existe mayor preocupación por que los varones sean masculinos, mientras que es menor el interés por que las mujeres sean femeninas, lo cual se expresará en mayor violencia hacia varones que no se apeguen al estereotipo de género (ver secciones 1.2 y 1.3).

 

Cuadro 13. Relación de la trasgresión de los estereotipos de género con la violencia recibida en el año pasado

 

Mujeres

 

Varones

 

Fem

Fem/Mas

Mas

 

Fem

Fem/Mas

Mas

 

 

%

%

%

 

%

%

%

p

Violencia verbal

28

45

25

 

52

43

31

**

Violencia física

23

17

15

 

36

13

13

**

Acoso sexual

17

21

13

 

40

22

14

***

Violencia sexual 1

13

23

8

 

31

19

13

**

Daño, asalto y robo de propiedad

17

28

17

 

29

24

15

*

Observó agresión a conocido

5

6

4

 

10

3

6

 

Sujetos

(78)

(47)

(52)

 

(42)

(68)

(197)

 

Abreviaturas: Fem: Muy femenino, Femenino, Un poco más femenino; Fem / Mas : Tan femenino como masculino; Mas : Un poco más masculino, Masculino, Muy masculino.

Nota: la cifra entre paréntesis es el número de individuos a partir del cual se estimaron los porcentajes.

* p £ 0.05, ** p £ 0.01, *** p £ 0.001. 1 Incluye: besos, caricias, manoseo y relaciones sexuales en las que existió penetración.

Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.

 

En el cuadro 14 se muestra la relación que existe de la trasgresión del estereotipo de género con indicadores de homofobia internalizada y ocultamiento. En las mujeres, en comparación con las que se percibían como masculinas, las que se concebían femeninas reportaron con mayor frecuencia sentimientos de culpa por sus sentimientos lésbicos. Con relación a los varones que se percibían femeninos, los que se concebían masculinos reportaron que menos amigos, conocidos, compañeros de trabajo y escuela y familiares conocían su orientación sexual. Además, un porcentaje mayor de varones masculinos respondieron que sólo trasgredían el estereotipo de género cuando estaban con amigos homosexuales. Estos resultados apoyan la idea de Goffman (1998) de que los desacreditables deben mantenerse ocultos para evitar el escarnio producido por el estigma; es decir, los varones homosexuales y bisexuales que no trasgreden el estereotipo de género se mantienen ocultos y con ello evitan el rechazo y las agresiones.

 

Cuadro 14. Relación de la trasgresión de los estereotipos de género con homofobia internalizada y ocultamiento

 

Mujeres

 

Varones

 

Fem

Fem/Mas

Mas

 

 

Fem

Fem/Mas

Mas

 

 

%

%

%

p

 

%

%

%

p

Culpa por homosexualidad

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nunca

58

47

76

 

 

61

69

64

 

Pocas veces

27

41

16

*

 

27

21

26

 

Varias y muchas veces

15

12

8

 

 

12

10

10

 

Amigos/conocidos saben de su OS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Promedio

4.90

4.67

4.90

 

 

6.86

5.74

5.26

**

Compañeros escuela/trabajo conocen su OS

 

 

 

 

 

 

 

 

Promedio

4.00

4.02

3.77

 

 

6.95

4.83

4.40

***

Familiares conocen su OS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Promedio

4.28

4.47

4.88

 

 

6.36

5.81

5.08

*

Transgrede el EG cuando está con amigos

 

 

 

 

 

 

 

 

No

79

38

47

 

 

17

28

43

***

En ocasiones /Sí

21

62

53

 

 

83

72

57

 

Abreviaturas: (1) Fem: Muy femenino, Femenino, Un poco más femenino; (2) Fem / Mas : Tan femenino como masculino; (3) Mas : Un poco más masculino, Masculino, Muy masculino. OS, orientación sexual; EG, estereotipos de género.

* p £ 0.05, ** p £ 0.01, *** p £ 0.001.

Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.

 

Es posible que en los varones el apego a los estereotipos de género sea un mecanismo para afrontar la violencia que reciben. En la sección ‘3.3 Violencia’, a partir del cuadro 2, se mostró que en comparación con las mujeres, los varones en la niñez y la adolescencia recibieron con mayor frecuencia violencia por no apegarse al estereotipo de género, de igual modo en los hombres fueron más altos los porcentajes de víctimas de violencia en el último año y desde que cumplieron 18 años debido a que eran BLH (cuadro 3). Además, en el cuadro 13 de esta sección se mostró que los hombres que trasgredían el estereotipo de género sufrieron con mayor frecuencia violencia en comparación con los que no lo trasgredían, mientras que esta diferencia no se observó en las mujeres. En resumen, estos hallazgos muestran que con relación a las mujeres los varones con más frecuencia son víctimas de violencia y éstos responden modificando su apariencia para apegarse al estereotipo masculino. Se vuelve a reafirmar que en los varones existe mayor presión para apegarse al estereotipo de género.


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