4. INTERNALIZACIÓN DE LA OPRESIÓN

Los BLH internalizan la opresión al incorporar y aceptar como válidos los valores dominantes del sistema de géneros (apego a los estereotipos de género, heterosexismo y androcentrismo), los cuales utilizan para evaluarse a sí mismos y para percibir su entorno. Se está ante un ejemplo de lo que Bourdieu (1996: 22) ha denominado violencia simbólica, que sucede cuando los oprimidos reconocen y aceptan los instrumentos de conocimiento que los oprimen, adoptando con ello la lógica del prejuicio desfavorable y contribuyendo así a su propia opresión (Bourdieu, 1996). La internalización de la opresión cumple con una función social al hacer que los individuos se apeguen a los valores dominantes. Cuando los oprimidos reconocen y aceptan los valores dominantes y los límites que éstos implican reducen o eliminan las posibilidades de trasgresión (Bourdieu, 1996:30).

Para poder estudiar como los BLH internalizan la opresión se pueden recurrir a los conceptos de homofobia internalizada, percepción del estigma y ocultamiento. Estos tres conceptos ayudarán a entender varios de los problemas de salud de los BLH. La homofobia internalizada y el estigma por homosexualidad son formas de percepción y pensamiento, mientras que el ocultamiento es una forma de pensamiento y acción; los cuatro tienen en común que derivan de la internalización de la opresión.

 

4. 1 Homofobia internalizada

En su niñez los BLH aprenderán los significados negativos asociados con la homosexualidad y la trasgresión de los estereotipos de género, para posteriormente aplicarlos a sus propias personas. De esta forma, BLH incorporan en su auto-imagen o auto-concepto[8] los significados negativos, los prejuicios y los estereotipos asociados con la homosexualidad y los homosexuales; lo que provoca que tengan actitudes y reacciones negativas hacia su propia homosexualidad y a la homosexualidad de otros, esta situación ha sido definida como homofobia internalizada (Gonsiorek, 1988; Shidlo, 1994; Sophie, 1987).

Gonsiorek (1988) ha distinguido dos formas de homofobia internalizada: 1) La homofobia internalizada evidente (overt), que se presenta cuando las personas conscientemente se reprochan a sí mismas de ser perversas, de segunda clase o inferiores debido a su homosexualidad, y 2) la homofobia encubierta (covert), en la que los individuos aparentemente aceptan su homosexualidad, sin embargo mantienen algunos de los valores que denigran a la homosexualidad.

La mayoría de los autores han conceptualizado a la homofobia internalizada sólo como actitud negativa hacia la homosexualidad. Sin embargo, también es importante incorporar la actitud negativa a la trasgresión del estereotipo de género ya que culturalmente se le ha vinculado con la homosexualidad. Un individuo sin homofobia internalizada es aquel que crítica los valores dominantes impuestos por el sistema de géneros y ha construido nuevos valores a partir de los cuales se valora a sí mismo y a los demás. Los BLH con actitudes negativas hacia la trasgresión de los estereotipos de género siguen aceptando el sistema de valores que condena a la homosexualidad.

Una de las cualidades de la homofobia internalizada es que en muchas ocasiones es un proceso inconsciente que va a permanecer en toda la vida (aunque en algunos casos será a “niveles” muy bajos) lo que potencialmente puede resultar en actos de autocensura o de aceptación del estigma, esto a pesar de que la persona haya logrado un determinado grado de aceptación de su orientación sexual. Esto se debe a que, por un lado, el proceso de socialización logra que los valores de la sociedad se instalen en las estructuras psíquicas de los individuos y estas permanecen más o menos estables a lo largo de la vida del individuo y, por otro, a la actuación constante del heterosexismo y los estereotipos de género a través de las distintas instituciones sociales (Gonsiorek, 1988; Meyer y Dean, 1998). De tal forma que aunque un homosexual por más aceptado que esté siempre tendrá algún “resabio” de homonegatividad internalizada.

En el cuadro 8 se presenta la distribución de la población de acuerdo a los indicadores de homofobia internalizada que se utilizaron. Casi una quinta parte de la población tuvo actitudes negativas hacia la trasgresión de los estereotipos de género, cuatro de cada diez tenían sentimientos de vergüenza por trasgredir los estereotipos de género y casi cuarenta por ciento experimentaba culpa por sus sentimientos y conductas homosexuales. Respecto a las diferencias por sexos, fue mayor la proporción de los varones que reportó actitudes negativas hacia varones femeninos que la fracción de mujeres con actitudes negativas hacia mujeres masculinas. En comparación con las mujeres en los varones fueron más altos los porcentajes de vergüenza por trasgresión del estereotipo de género (p=0.061) y más alta la puntuación de la escala de homofobia internalizada (p=0.174), aunque las diferencias fueron marginalmente significativas.

 

Cuadro 8. Frecuencia de homofobia internalizada

 

Total

Mujeres

Hombres

 

 

%

%

%

p

Actitud a trasgresión de EG

 

 

 

 

Positiva

83

89

80

*

Negativa

17

11

20

 

Sujetos

(443)

(150)

(293)

 

Vergüenza por trasgresión de EG

 

 

 

No

62

68

59

 

En ocasiones / Sí

38

32

41

 

Sujetos

(495)

(182)

(313)

 

Culpa por orientación sexual

 

 

 

 

No

64

61

65

 

Pocas veces

26

27

25

 

Varias y muchas veces

11

12

10

 

Sujetos

(494)

(181)

(313)

 

Escala de HI

 

 

 

 

Promedio

14.22

13.63

14.57

 

Sujetos

(489)

(182)

(307)

 

Nota: la cifra entre paréntesis es el número de individuos a partir del cual se estimaron los porcentajes.

Abreviaturas: EG, estereotipos de género;

* p = 0.05.

Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.

 

4. 2 Percepción del estigma

Prácticamente todos los individuos han aprendido diversos estereotipos sobre los BLH en los que se parte de la premisa de que éstos últimos son una categoría homogénea de personas y que los individuos que se ubican dentro de este grupo tienen determinados atributos que la gran mayoría de veces son negativos (e.g. enfermos, delincuentes, pecadores y sin moral). En los BLH esta situación generará la conciencia de ser personas estigmatizadas mediante los siguientes procesos: 1) ellos saben que las personas con las que interactúan conocen los estereotipos negativos sobre los BLH, 2) están conscientes de que las personas les pueden aplicar los estereotipos que tienen sobre los BLH, con lo cual les exigirán que actúen de acuerdo con ellos, y 3) las reacciones y las actitudes de las demás personas hacia ellos pueden depender de los estereotipos que tengan sobre los BLH.

La percepción del estigma por homosexualidad se refiere a las expectativas que tienen los BLH sobre las posibles actitudes y reacciones que pueden tener otras personas debido a su orientación sexual (Meyer, 1995). En este sentido se ha mostrado que en la evaluación que hace un sujeto sobre sí mismo es más importante su percepción de las actitudes de las personas hacia él, que las actitudes que en realidad puedan tener los demás (Savin-Williams, 1989; Solís, 1997).

Existe un claro vínculo entre homofobia internalizada y estigma ya que los BLH que hayan internalizado los prejuicios contra la homosexualidad tendrán mayor probabilidad de presentar expectativas negativas con relación a las actitudes y reacción de los demás. Sin embargo, también pueden existir individuos que hayan aceptado su homosexualidad, y al mismo tiempo mantengan la creencia de que las personas con las que interactúan tienen fuertes prejuicios hacia homosexuales y lesbianas, creencias que bien pueden fundarse en experiencias previas de rechazo, discriminación y violencia.

 

Cuadro 9. Frecuencia de estigma

 

Total

Mujeres

Hombres

 

 

%

%

%

p

Expectativa de reacción de familia

 

 

 

Agresión

16

22

13

***

Tolerancia

43

47

41

 

Respeto

41

31

47

 

Sujetos

(495)

(184)

(311)

 

Expectativa de reacción de compañeros

 

 

 

Agresión

21

23

20

 

Tolerancia

44

43

45

 

Respeto

35

35

36

 

Sujetos

(485)

(182)

(303)

 

Miedo de que conozcan su OS

 

 

 

 

No

54

42

61

***

En ocasiones / Sí

46

58

39

 

Sujetos

(493)

(181)

(312)

 

Escala de estigma

 

 

 

 

Promedio

36.59

37.86

35.88

 

Sujetos

(456)

(165)

(291)

 

Nota: la cifra entre paréntesis es el número de individuos a partir del cual se estimaron los porcentajes.

Abreviaturas: OS, orientación sexual.

* p = 0.05, *** p = 0.001.

Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.

 

En el cuadro 9 se presenta la distribución de la población de acuerdo a los indicadores utilizados para medir la percepción del estigma por homosexualidad. Más de la mitad de los encuestados refirieron que su familia o sus compañeros de escuela o trabajo podrían reaccionar negativamente (con tolerancia o agresión) hacia un homosexual o una lesbiana y poco más del 40% reportó que tenían miedo de que las personas conocieran su orientación sexual. Respecto a las diferencias por sexo, en comparación con los varones, entre las mujeres fueron más altos los porcentajes que respondieron que sus familias podrían tener reacciones negativas hacia una lesbianas. De igual forma fue más alto el porcentaje de mujeres que de hombres que respondió que tenían miedo de que se conociera su orientación sexual. El promedio de la escala de estigma fue más alto en las mujeres que en los hombres, siendo las diferencias marginalmente significativas (t=-1.86, p=0.063).

 

4. 3 Ocultamiento

En el ocultamiento el individuo modifica su apariencia física y sus comportamientos con el fin de invisibilizar su homosexualidad o las expresiones que considera trasgreden los estereotipos de género. El ocultamiento puede ser originado por tres factores que pueden o no ocurrir simultáneamente:

1) La homofobia internalizada puede conducir a que un individuo oculte los rasgos vinculados con la homosexualidad y la trasgresión del estereotipo de género ya que considera que son denigrantes.

2) Debido a que la persona con estigma percibe que otros la valoran negativamente y que pueden reaccionar negativamente hacia ella, tratará de modificar, reducir o eliminar aquellos rasgos o comportamientos asociados o que evidencian su homosexualidad o la trasgresión del estereotipo de género. Cuando es producto de la homofobia internalizada o el estigma, el ocultamiento puede ser experimentado como una forma de corregir una deficiencia (Goffman, 1998); por lo cual el ocultamiento, en estos casos, reafirma la concepción de que la homosexualidad y la trasgresión de los estereotipos de género son condiciones inferiores o denigrantes que deben ser mantenidas en secreto.

3) El ocultamiento puede ser utilizado como una estrategia para evitar posibles agresiones cuando el individuo se desenvuelve entre personas que muestran expresiones abiertas de homofobia o de actitudes negativas hacia la trasgresión del estereotipo de género. En este caso el ocultamiento no es producto de los prejuicios internalizados de los BLH , sino que es una estrategia para afrontar la homofobia de otras personas.

El ocultamiento va a ser producto de una balance que hace el BLH entre, por un lado, su homofobia internalizada y su percepción del estigma y, por otro lado, el nivel de intolerancia que existe en el ambiente inmediato en el que se desenvuelve (familia, trabajo, escuela y amigos).

En el cuadro 10 se muestra la distribución de la población de acuerdo a los indicadores que se utilizaron para estudiar el ocultamiento. Poco más del cuarenta por ciento de la población ocultaba su orientación sexual, la mitad de los encuestados trataba de no trasgredir los estereotipos de género frente a heterosexuales y cinco de cada diez trasgredía el estereotipo de género sólo cuando estaba entre amigos BLH. Poco más de la mitad evitaba mostrar afecto a su pareja del mismo sexo.

 

Cuadro 10. Frecuencia de ocultamiento

 

Total

Mujeres

Hombres

 

 

%

%

%

p

Trata de no transgredir el EG

 

 

 

 

No

49

61

42

***

En ocasiones / Sí

51

39

58

 

Sujetos

(491)

(180)

(311)

 

Sólo transgrede el EG cuando está con amigos

 

 

 

No

42

54

34

***

En ocasiones / Sí

54

40

62

 

No tienen amigos

4

6

3

 

Sujetos

(489)

(180)

(309)

 

Hace lo posible para ocultar su OS

 

 

 

 

No

58

54

61

 

En ocasiones / Sí

42

46

39

 

Sujetos

(494)

(181)

(313)

 

Evita mostrar afecto a su pareja

 

 

 

 

No

30

31

29

**

En ocasiones / Sí

54

58

51

 

No tiene pareja

17

11

20

 

Sujetos

(491)

(180)

(311)

 

Amigos/conocidos heterosexuales saben su OS

 

 

 

Puntuación

5.27

4.73

5.59

***

Sujetos

(502)

(187)

(315)

 

Compañeros de escuela/trabajo conocen su OS

 

 

 

Puntuación

4.49

3.89

4.85

***

Sujetos

(501)

(187)

(314)

 

Familiares conocen su OS

 

 

 

 

Puntuación

5.05

4.41

5.43

***

Sujetos

(502)

(187)

(315)

 

Nota: la cifra entre paréntesis es el número de individuos a partir del cual se estimaron los porcentajes.

Abreviaturas: OS, orientación sexual; ES, estereotipos de género.

** p = 0.01, *** p = 0.001.

Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.

 

A los/as entrevistados/as se les pidió que estimarán, usando una escala de 0 a 9, qué tanto otras personas conocían su orientación sexual, puntuaciones elevadas significan que la mayoría de las personas conocen su orientación sexual. El promedio más bajo se obtuvo para compañeros de escuela y trabajo seguidos por familiares; los amigos y conocidos heterosexuales fueron los que tuvieron la puntuación más alta, aunque las diferencias no fueron de gran magnitud ya que los promedio variaron de 4.49 a 5.27.

Con relación a las diferencias por sexo, es interesante notar que en las preguntas de relacionadas con la trasgresión de los estereotipos de género los varones tuvieron porcentajes más altos de ocultamiento, pero en las preguntas relacionadas vinculadas con la orientación sexual entre las mujeres fueron más elevados los porcentajes de ocultamiento. En comparación con las mujeres, entre los varones fueron más altos los porcentajes de individuos que trataban de no trasgredir el estereotipo de género frente a personas heterosexuales y de individuos que sólo trasgredían el estereotipo cuando estaban con amigos homosexuales. Por el contrario, entre las mujeres fueron más frecuentes las personas que evitaban mostrar expresiones de afecto a su pareja del mismo sexo, además de que las mujeres tuvieron puntuaciones más bajas de amigos, conocidos, familiares y compañeros que conocían su orientación sexual.

 

4. 4 Violencia y opresión internalizada

Como ya se ha mencionado, la internalización de la opresión es posible debido a las formas de opresión a las que están sometidos BLH ( invisibilidad de la homosexualidad, asignar significados negativos a la homosexualidad y a la trasgresión de los estereotipos de género, violencia, discriminación y ghettos ). Por ello es de interés analizar cómo se asocia la violencia con las tres formas de opresión internalizada.

En el cuadro 11 se muestra la relación de dos formas de violencia que sufrieron los entrevistados en el último año con las tres formas de opresión internalizada. Puede apreciarse que entre las personas que en el último año fueron víctimas de violencia verbal o sexual fueron más altos los porcentajes de niveles altos en la escala de homofobia internalizada, culpa por homosexualidad y de individuos que tratan de no trasgredir el estereotipo de género. En los/as encuestados/as que sufrieron violencia verbal también fueron más altas las frecuencias de expectativas de reacciones negativas de familiares (agresión y tolerancia), miedo de que conozcan su orientación sexual y de hacer lo posible para ocultar su orientación sexual. Por ejemplo, entre los que no sufrieron violencia sexual el porcentaje que tuvo pocas veces culpa por su homosexualidad fue de 24%, mientras que en los que sí recibieron violencia sexual fue de 37%. No se puede interpretar que estas asociaciones entre violencia en el último año y opresión internalizada indican que la primera provoca la segunda. Más bien se puede inferir que la violencia reciente hace reaparecer o intensificar la vivencia de la opresión internalizada.

Cabe resaltar que la violencia verbal fue la que se asoció con más indicadores de opresión internalizada, ya que es la forma de violencia que con más frecuencia sufren BLH (ver cuadros 2 y 3). En otras palabras, la violencia verbal es la forma más usual de agresión que sufren BLH y además es la que tienen más efectos negativos.

 

Cuadro 11. Relación de la violencia en el último año con formas de opresión internalizada

 

Violencia verbal 1

 

Violencia sexual 2

 

No

Si

 

 

No

 

 

%

%

p

 

%

%

P

Escala HI

 

 

 

 

 

 

 

Bajo

36

27

*

 

35

21

**

Medio

32

36

 

 

33

33

 

Alto

32

38

 

 

32

46

 

Culpa por homosexualidad

 

 

 

 

 

 

 

Nunca

70

51

***

 

66

49

**

Pocas veces

22

34

 

 

24

37

 

Varias y muchas veces

8

15

 

 

10

14

 

Expectativa de reacción de familia

 

 

 

 

 

 

 

Agresión

13

22

***

 

16

17

 

Tolerancia

41

47

 

 

42

46

 

Respeto

47

31

 

 

42

37

 

Miedo que conozcan su OS

 

 

 

 

 

 

 

No

57

47

*

 

55

47

 

En ocasiones / Sí

43

53

 

 

45

53

 

Trata de no trasgredir EG

 

 

 

 

 

 

 

No

55

38

***

 

52

32

***

En ocasiones / Sí

40

62

 

 

48

68

 

Hace lo posible para que no conozcan su OS

 

 

 

 

 

 

No

61

52

**

 

58

59

 

En ocasiones / Sí

39

48

 

 

42

41

 

Abreviaturas: OS, orientación sexual; EG, estereotipos de género.

1 Incluye insultos, agresiones y amenazas verbales. 2 Incluye: besos, caricias, manoseo y relaciones sexuales en las que existió penetración.

* p £ 0.05, ** p £ 0.01, *** p £ 0.001.

Fuente: encuestas aplicadas a asistentes de organizaciones e instituciones de o enfocadas a BLH, Cd. México, 2001.

 

Se puede especular que cuando los BLH son víctimas de violencia se culparán a sí mismos de la agresión que recibieron, ubicando como causa de la violencia sus pensamientos y deseos homoeróticos, las expresiones de atracción o afecto a personas del mismo sexo o a comportamientos que trasgredan el estereotipo de género. Cuando atribuyen la causa de la violencia a sus pensamientos y rasgos homoeróticos se reactivará o reforzará los aspectos negativos del auto-concepto relacionados con su homosexualidad, lo que puede contribuir a reavivar o incrementar su homofobia internalizada y el estigma. En el caso de los que conciban que la violencia fue originada por sus comportamientos, tenderán a ocultarse limitando sus expresiones de afecto a personas del mismo sexo y reduciendo o eliminando rasgos o comportamientos que trasgredan los estereotipos de género.

 

 

[8] El autoconcepto o autoimagen incluye las percepciones, los pensamientos, las representaciones, los sentimientos y las actitudes que una persona mantiene sobre sí misma, abarca no sólo las percepciones de cómo es, sino también de cómo desea ser (Cass,1984).

 


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