El ser gay en nuestro trabajo: ¿Con quién lo compartimos?
Por Damian Golvarg, Ph.D.
El Doctor Damian Goldvarg es consejero de familias y parejas y ha trabajado con la comunidad gay latina de Los Angeles por más de ocho años. Actuamente trabaja consultor para National Latino Lesbian, Gay, Bisexual and Transgender Organization (LLEGO), es voluntario de LA Shanti, Bienestar y APLA, y tiene su práctica privada en Los Angeles. Si tienes alguna pregunta o comentario sobre el artículo puedes comunicarte por correo electrónico con el Dr. Damián Goldvarg al
DGoldvarg@aol.com.
Nuestra orientación sexual es una cuestión muy personal. Muchas personas consideran que el salir a la luz sobre nuestra orientación sexual en el trabajo no es apropiado. Compartir esta información con su jefe es lo ultimo que se les podría ocurrir. Otros creen que es una parte muy importante de quien ellos son y no están dispuestos a esconderlo. La decisión de compartir nuestra orientación sexual en nuestro trabajo depende de varios factores que vamos a analizar. Me gustaría empezar por compartir algunas experiencias personales. Cuando salí del ropero y acepte el hecho de que me atraían las personas de mí mismo sexo, decidí buscar lugares de trabajo donde podría trabajar con otros gays y aprender de ellos. Al mismo tiempo, esto me permitiría poder ser yo mismo sin necesidad de esconder nada. De esa forma empecé primero como voluntario y después como empleado a trabajar para APLA (AIDS Project Los Angeles). El trabajar en organizaciones gays o que ofrecen servicios de VIH/Sida me permitió una comodidad en mi trabajo muy especial. Después de dos años como coordinador de los grupos de apoyo de APLA tuve la oportunidad de trabajar como director de un programa para familias y niños viviendo con el VIH. Me acuerdo que cuando me entrevisté para el trabajo le pregunte a la que sería mi supervisora si era un problema el hecho de que yo era gay para trabajar como director de un programa para familias y niños. Mi jefa me contestó que no era un problema en absoluto y a la semana me ofrecieron el trabajo. Es decir salí del ropero en mi entrevista de trabajo. Cuando le conté a mis padres de la entrevista y de lo contento que estaba por como me había ido me preguntaron si estaba loco. ¿Cómo se te ocurre hablar de tu orientación sexual en la entrevista? Mi respuesta fue: si no me quieren por ser gay entonces prefiero no trabajar para ellos. Pasaron varios años, empecé a trabajar como consultor independiente y hace unos meses apareció una oportunidad para trabajar para una compañía internacional como consultor. Esta vez estaba muy, muy interesado en el trabajo y no me anime a sacar el tema en ninguna de las entrevistas que tuve. Sentía que si salía del ropero quizás no me darían el trabajo y era una oportunidad muy importante para progresar profesionalmente y económicamente. Empecé a dudar al punto de pensar que esta vez no saldría del ropero y trabajaría por un par de años sin decir nada hasta conseguir la experiencia que quería. Estaba dispuesto a pagar el precio del silencio por los múltiples beneficios que este trabajo me traerían. Llego mi primer día de trabajo y pensé ¿Qué voy a hacer? Decidí esperar y ver que pasaba. El primer día dos compañeros de trabajo hacen un comentario sobre gays. Fue un comentario positivo como para darme a entender que sabían que era gay y que estaba OK que se los dijera. Aunque me dieron la pista decidí esperar hasta estar convencido y al final del día salí del ropero con uno de mis compañeros. Al día siguiente lo hice con otra compañera y con mi jefa. Mi jefa se sorprendió y comento que probablemente el presidente de la compañía podía llegar a tener un problema con el tema pero que ella me apoyaba y que si en algún momento tenia algún problema al respecto con cualquier persona, que acudiera a ella y que con gusto se encargaría del problema. Tengo que reconocer un factor de suerte muy grande en esta experiencia. No todos tenemos jefas como la que me tocó. Pero tengo que reconocer que no tenía idea de como iba a reaccionar y que fue una linda sorpresa saber que me apoyaba. Si no hubiera salido del ropero nunca hubiera sabido que tenia su apoyo incondicional. Salir del ropero en el trabajo puede ser muy positivo al recibir el apoyo de nuestros compañeros y especialmente poder ser sinceros cuando compartimos sobre nuestras relaciones, nuestro fin de semana, nuestros amigos. La realidad es que muchas veces también nos toca trabajar con gente ignorante, discriminatoria, que hacen comentarios burlones sobre los gays, o que tiene actitudes homofóbicas. Hay muchos casos en que el callarse es la mejor estrategia si quiere conservar el trabajo. Cuando no se puede elegir entre varias opciones el panorama es más difícil. Me gustaría invitarte a que reflexiones sobre tu lugar de trabajo y te preguntes si realmente tus compañeros de trabajo te aceptan incondicionalmente o no. Si crees que el ser gay es un problema puedes pensar si realmente no tienes otras opciones: quizás puedas cambiar de trabajo. Hay organizaciones que son más amigables con los gays. La clave es saber que siempre tenemos opciones y no tenemos porque sentirnos víctimas de la gente con la que trabajamos.