A dead-end party

 

Autor: Juan Enrique

E-Mail: rhcreativos @ usa.net


 

¡¡ Sorpresa !! -  gritaron las voces.

 

Cuando la luz se encendió, quedó momentáneamente cegado, con la mano alzada instintivamente para defenderse de la luz, parpadeó varias veces aturdido por aquella luminosidad y algo asombrado por la repentina ruptura del silencio. De alguna manera aquellos segundos de incertidumbre parecían extenderse, permitiéndole aclarar en algo aquel obscuro entorno del que emergía...

 

Según recordaba había salido como siempre de la oficina, tras quedarse hasta muy tarde con Alejandro, su jefe quien había insistido en tomarse un par de tragos, pero esta vez no se sentía de humor, así que cuando Alejandro se fue a buscar mas cigarrillos, se deslizó afuera sin decirle nada, no quería tomar mas licor, se sentía cansado y con aquel fastidioso malestar que precedía lo que seguramente iba a ser una gripe muy desagradable... ya la veía venir...

 

Su auto atravesaba las calles con rapidez y cautela como siempre, pero un ligero escalofrío, una súbita y fuerte somnolencia y la urgencia por mear le hacían apresurarse, los párpados se le cerraban,  mientras la terca llovizna limeña persistía sobre la ciudad, sobre su Hyundai del año, su orgullo personal, su sueño realizado, su...  ! Wow !  ¡¿ Rayos en Lima ?!  ¡ esto sí que era increíble !  Parecía como si el rayo hubiese caído justo frente a su auto, la luz fue tan intensa y el ruido tan fuerte que todo su auto se zarandeó como un armatoste cualquiera, se bajó del auto y vio que la parte frontal estaba seriamente dañada ¿habría derribado algún árbol aquel rayo?, cuando regresó al volante, no pudo hacerlo arrancar, maldiciendo su suerte y lleno de ira, no supo que hacer, hasta que sus piernas decidieron por él y al cabo de un momento ya  caminaba hacia el edificio donde vivía, no estaba tan lejos en realidad.

 

En el camino el malestar se acentuó y a la vez tiritaba de frío, sentía que le dolían sobretodo los brazos y la cabeza...

 

¡Feliz cumpleaños papi! - Le dijo Alonso, su hijo.

 

Los pequeños brazos le abrazaron y le alejaron de aquella bruma.

 

Alonso le presionaba fuerte, quizás demasiado, cuando otra voz le decía : - ¡ Que lo pases bonito, Sebas ! Era Ingrid, su mujer. La irascible (e insaciable) preciosidad que era su mujer, estaba como siempre perfectamente arreglada, con el cabello recogido y aquel vestido crema que le quedaba tan bien, perfectamente ceñido a su cuerpo, que le provocó como siempre un instantáneo principio de erección, aunque en esta ocasión tal sensación traía un peculiar matiz doloroso. Ahora sentía un ligero roce sobre su mejilla y la vio deslizarse por la sala, regalando a todos los varones presentes aquel contoneo suyo de caderas, obviamente premeditado. En ese momento, Sebastián notó dos cosas extrañas, le parecía haber visto a su mujer alejándose descalza y notó cuando esta se volvió hacia él que tenia el busto manchado de sangre, se lo iba a decir cuando notó el abrazo vigoroso de su suegra - ¡ Feliz día pues Sebastián ! - le dijo la vieja y le dio un beso que aparte de asquearlo, lo dejó perplejo, por que ella siempre le había odiado y nunca se cansaba de demostrarlo, no terminaba de entenderlo cuando uno a uno todos los asistentes se acercaban a él, saludándole por su cumpleaños, estaba Don Germán Villasante, el dueño de la compañía donde trabajaba y Alejandro Suárez, su jefe inmediato, un hombre al que ciertamente admiraba y apreciaba, al que había dejado media hora antes, estaba también Elisa, la secretaria fea y temible que todos evitaban en la oficina, Danny, el office boy de turno, su encantadora y atenta vecina Consuelo, Jorge, Juancho y Percy, sus mejores amigos, la deliciosa secretaria de Villasante, Karen y el pesado de Néstor Guevara, la “ladilla” de la empresa y la persona mas irritante, chismosa y desagradable que había conocido en sus 33 años de vida. ¡ Hey !  un momento, un momento...  ¡ el ya había cumplido 33 años hacia tres meses ! Cómo era posible que nadie se haya dado cuenta, ¿ estaban borrachos ? ¿ Qué era esto, una broma? En el preciso instante en que iba a decírselos,  se percato que al alejarse todos ellos venían desde atrás mas personas, rostros que apenas recordaba como el de Manuela, su primera enamorada, la única fiel (según comprobaría años después), el de antiguos vecinos y amigos..., el de Gary, su amigo de aquellos ambiguos juegos de la pubertad, Jesús, el desgraciado y entrañable pata que le enseñó a soñar con ayuda artificial en medio del esplendor de la hierba universitaria, y Débora, su hembrita de la Universidad, la que en interminables noches de experimentación, le había adoctrinado en el clandestino goce del placer. Caramba, ¿ tanta gente entraba en esa sala ? Llegó un momento en que perdió la cuenta de cuanta gente le abrazaba, rostros que pretendía haber olvidado recobraban vigencia ante sus ojos, voces familiares y ecos lejanos... es mas... la fiebre debía haber trepado a su cabeza, por que por ilógico que parezca, entre aquella multitud creía haber visto a Freddy Mercury, su ídolo de adolescencia, a un pata increíblemente parecido a Marlon Brando en sus años mozos, quién solo le musitó algo indescifrable al oído y mas allá, recostado sobre un mueble, mirando al resto con desdén y displicencia imposibles de disimular...estaba su pintor favorito, Salvador Dalí, o en todo caso... alguien que le imitaba descaradamente. De pronto notó en sus ropas una humedad fría y se asustó, se acordó que hacia rato debía haber ido al baño, hacia allí se dirigió cuando el rebaño de gente por fin le dejó en paz, antes de entrar recordó súbitamente a su madre que no estaba ahí presente y le pareció rarísimo pues su madre lo adoraba, quiso entrar al baño pero la puerta estaba cerrada por dentro, aunque inmediatamente se corrió el seguro y su madre apareció tras la rendija entre la puerta y la pared, se notaba que había estado llorando pero su rostro mas que tristeza o dolor reflejaba ahora solamente dignidad, miró a Sebastián con absoluta frialdad y cuando este le pidió dejarle pasar, le contesto con dicción muy precisa : - Soy una mujer decente - Sebastián no entendía e intentó pasar pero ella siguió repitiendo una y otra vez la misma frase cada vez mas fuerte, - Soy una mujer decente, Soy una mujer decente, ¡Soy una mujer decente! - Sebastián  retrocedió pálido ante aquella reacción de su madre cuando en eso notó estupefacto, un firme par de manos en sus nalgas, pero las manos subieron instantáneamente y le empujaron contra la pared, y ya no eran dos, sino cuatro... seis...  ocho... diez... doce manos recorriendo su anatomía dorsal, masajeándole la espalda, los muslos, las nalgas, las pantorrillas, mientras un coro de risas se dejaba percibir mas como un murmullo que como una burla, tan pronto como solo pasa en sueños estaba siendo cargado por aquellos brazos sin dueños y llevado hasta la sala donde fue colocado cuidadosamente sobre la mesa del comedor, una vez allí, los brazos se alejaron...

 

Solo un instante mas estuvo la luz encendida, pues la obscuridad vino a ocultar a quienes le rodeaban, pero aquel solo instante de luz en la habitación al irse dejó grabado en su retina aquella toma fotográfica, como el efecto de un flash ante unos ojos desprevenidos, un flash que dejaba indelebles por unos segundos, las caras y cuerpos desnudos y vestidos de aquella masa humana que infestaba su sala, y aunque la situación era atemorizante, lo que su visión percibía le intrigaba, había un frío terrible en la sala,  pero en cambio los colores de aquel cuadro frente a él eran cálidos, los rostros vagos, la quietud sorprendente, la serenidad como estudiada en un ensayo de ballet, aquello era... era como... un cuadro de ... Degas, si,  ¡ eso era, estaba en medio de un cuadro de Degas !. Y la música... ¿ qué música era esa? ¿eran dos, verdad? ¿¿A quién se le había ocurrido poner simultáneamente el Réquiem inconcluso de Mozart y aquel delirio gótico de “How soon is now” de los Smiths ???

 

- ¡ Hora de las dedicatorias!  - dijo  enérgica la voz del macizo Señor Villasante, y lo dijo tan cerca de Sebastián, que este no solo percibió lo solemne de su entonación sino también su aliento a Whisky.

 

- ¿ Qué mierda es esto???? - Gritó pero nadie parecía oírle o si le oían, nadie lo dio a notar.

 

- Yo primero - dijo su mujer y apareció ante él completamente desnuda.

 

- Ante todo, siempre fuiste un imbécil, ¡ jamás me mereciste! ... ¡ y en la cama ni hablar !, con mi amante te hemos puesto una chapa, sabes cual es? “Puro entusiasmo” Ja, ja, ja.

 

-  ¿¿Tu tienes un amante ??

 

- Que yo sepa, yo nomás - dijo Villasante dando un paso adelante y colocándose detrás de su mujer, también estaba desnudo y frotándose lascivamente contra ella procedió a pellizcarle un pezón mientras le miraba a los ojos y le decía : - ¡Puta,  que se mueve compare! ...como no tienes idea...

 

Esto obviamente era una pesadilla, su mujer no podía estar revolcándose con semejante cerdo, ¡ ella que es tan vanidosa !, con todo lo que le costó hacerle que lo acepte, ¡a él ! , él que era uno de los tipos mas buscaditos por las chicas de toda la Universidad, ¿ ella con ese gordo seboso?, ¡imposible !

 

- Claro pues yernito - dijo la abominable mujer que era Nieves, su suegra. De donde pues tanto ascenso, tanto sueldo, ¡ piensa pues idiota ! ¿Qué? ¿Creías que eran por tus logros, tu eficiencia? No pues, tu éxito se lo debes a mi hija.

-          Y a su propio culo también – dijo Danny.

 

-          Sí, sí  ¡ por su buen culo! - Dijeron las voces riéndose interminablemente

 

-          ¿Qué?

 

- Oye compare, yo no quería decírtelo pero yo también me tiré a tu señora, ¿perdona, eh? - dijo acercándose Juancho, visiblemente abochornado.

 

- Oye amorcito, no te preocupes - dijo  Débora, aún recuerdo lo bien que la pasábamos, ¿te acuerdas?? Era una Débora irreconocible, gorda y descuidada.

 

-  Todavía cuentas conmigo Sebastián, siempre me has gustado, tienes un no sé qué  que me gusta mucho - dijo Consuelito, su vecina.

 

- Claro pues, ¡ y no va a ser!  ¡ su culo ¡ dijo riéndose Néstor Guevara

 

Con la risa deformando su voz Néstor agregó : - Pucha todo lo que se consigue por tener buen culo, no compadre?

 

- ¿Qué??? - Dijo Sebastián ya completamente confundido

 

- Tu culo pues, huevón - le dijo Gary - ¿ no recuerdas como te metía la mano jugando? no era juego pues, era deseo, simple y puro deseo, siempre te quise tirar amigo, ¿no lo sabias?.

 

- Cada vez que pasabas delante de mis amigas - dijo Karen - se fijaban en tu trasero, lo tienes uf... riquísimo, lastima que ya tengo dueño...

 

- ¿ Dueño ?? ¿ De qué hablas ?

 

- Dígale pues señor Suárez, dígale la verdad de la milanesa, que tanto éxito en la empresa no sólo se debía a que el dueño de la compañía se tiraba a su mujer sino  que además... Ud., siempre ha deseado poseer a nuestro querido Sebastián, el hombre más guapo del mundo... según su opinión, por siaca – dijo Néstor.

 

Sebastián dirigió la mirada a su jefe - ¿de qué habla este idiota, Alejandro?

 

- Mira Sebas, no sé ni como decírtelo, solo pasó unas cuantas veces nomás, cuando te quedabas a tomar conmigo cada vez que presentábamos los informes finales, como ahora ¿recuerdas? Pero ni te diste cuenta hombre, la pastilla nunca te hizo daño, tu esfínter esta prácticamente intacto...  ¿Por qué tenías que salir así? ¿Por qué no me dijiste que te ibas? ¿Por qué?

 

-       ¡ Que chucha estas hablando!  ¡ Estás loco ¡ Eso no paso nunca, yo no soy maricón... – dijo Sebastián, bajándose de la mesa de un salto.

- Yo te amo - le interrumpió Alejandro - siempre te he amado, en todo este tiempo, pero tu nunca... - Comenzó a llorar - Perdóname pues...yo trataré de compensarte... no era mi intención...

 

Sebastián se puso rígido y gritó - ¡ Yo no soy cabro ! Yo no lo soy ¡ - dijo acercándose a ellos.

 

- Si lo eres – repusieron serenamente las voces

 

- Recuerda lo que jugábamos - dijo Gary.

 

- Solo un maricón nace con un culo como el tuyo - dijo llena de envidia la horrible Elisa alejándose.

 

- ¿Ya ves amor? - le dijo Ingrid – a nuestro hijo no le faltará nada, ya sabes el cariño que le tiene Alejandro al niño, ya dijo que tratará de compensarte por lo que ha pasado, siempre se ha portado bien contigo ¿no? Ahora lo hará por tu hijo... y bueno pues, Germán y yo lo vamos a pasar mejor ahora que ya no estarás...

 

- Si lo eres - volvieron a decir las voces y le hicieron retroceder hacia la mesa otra vez.

 

- Y lo peor de todo  - dijo Jesús - es que nunca lo supiste reconocer, nunca quisiste reconocer tus deseos, ni identificarlos, los sublimaste, los desviaste, te jodiste solo, mi hermano, ¿ no quieres un tronchito?

 

Sebastián se llevó las manos al pecho, las cruzó y comenzó a temblar, sentía frío.

 

- Yo no soy ... - dijo débilmente.

 

- Ni siquiera tienes el valor de reconocer que hubieron muchas relaciones platónicas,  homo eróticas en tu vida, me das pena, brother - finalizó Jesús.

 

- Ya vete papá, anda nomás – le dijo algo fastidiado Alonso.

 

Sebastián miró a Alejandro y la tristeza que vio en él le conmovió. Alejandro dijo apenas audiblemente - Ya lo sé Sebas, tu no tienes la culpa, ya no hay nada que hacer.

 

Sebastián acarició el rostro de su hijo y volvió a sentarse sobre la mesa, cuando su madre se acercó, le dio un beso en la frente y le dijo :  - Sebas, yo te quiero mucho hijito, pero compréndeme... soy una mujer decente, siempre lo fui...

 

- Yo también mamá, yo también – dijo suavemente Sebastián antes de volver a cruzar los brazos, recostarse en la mesa, y dejarse ir, esta vez para siempre.

 


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